El material didáctico, que se encuentra en el aula de educación infantil, es indispensable para el desarrollo de la tarea educativa, pues a través de él es que se dan la mayoría de las situaciones de aprendizaje para la adquisición de conocimientos, por lo que la escuela le debe ofrecer a su alumnado una gran gama de materiales variados, las aulas deben estar bien surtidas satisfaciendo las necesidades de todos los alumnos.

Deben estar adaptados a la edad, que sirvan para desarrollar en los niños tanto sus capacidades afectivas, físicas, intelectuales y sociales como sus habilidades, manuales y lingüísticas y así cumplan con el objetivo para el cual fueron seleccionados. El principal material didáctico con el que cuenta el niño es su propio cuerpo, pues es a través de él que manipula, explora, siente e internaliza los materiales que se le ofrecen.

El uso depende del niño…

Estos materiales son inespecíficos, es decir, su función no depende de ellos intrínsecamente, sino del uso que el niño les da. Por eso es conveniente ofrecer materiales polivalentes que permitan múltiples usos y descubrimientos. Se le deben ofrecer materiales y objetos que provoquen sensaciones y llamen su atención, para agarrar, asir y presionar, para chupar, morder, golpear, abrir y cerrar, hacer rodar, para representar y transformar la realidad, ayudándole a expresar su fantasía y a estimular la observación.

En la educación Infantil el planteamiento curricular es muy abierto, por lo que los materiales que se pueden utilizar dentro del centro educativo son muy amplios y variados, deben ser adaptados a las áreas de trabajo, al proyecto pedagógico del aula y a las necesidades específicas de los alumnos. Además, deben poder utilizarse con fines pedagógicos y por todos los alumnos independientemente de sus características particulares.

La selección de los recursos materiales que se van a utilizar en el aula debe ser cuidadosamente observada y siguiendo una serie de condiciones, especificaciones y criterios, deben ser seguros, resistentes y duraderos, atractivos, estimulantes, variados, no sexistas, que se puedan utilizar tanto individualmente como en grupo.

El material dentro del aula debe estar accesible al niño, ordenado dentro de cada área y a su alcance, de fácil manipulación, que estimulen la observación, la experimentación que desarrollen el pensamiento lógico matemático, su expresión oral, todas sus habilidades, sensoriales, sensitivas, motoras y el conocimiento del propio cuerpo.