Una adecuada alimentación durante la primera infancia es fundamental para un adecuado desarrollo físico e intelectual. De ella depende prevenir enfermedades y mantener un adecuado equilibrio en cuanto al crecimiento sano y adecuado del organismo. Desde el nacimiento es función de la persona cuidadora de alimentar al bebé, creando los hábitos alimenticios que van a depender de los factores sociales, culturales y ambientales en el cual crece el pequeño.

La alimentación va cambiando, desde el consumo de únicamente leche durante los seis primeros meses de vida; con una incorporación paulatina de alimentos, hasta el consumo de gran variedad de estos. Una adecuada alimentación incide directamente en el desarrollo, socioemocional e intelectual del niño.

En los primeros meses de vida la alimentación del niño es individualizada, pero a medida que va creciendo, es socializada, pues comienza a alimentarse juntamente con su grupo familiar y posteriormente con pares cuando se incorpora a la escuela. Por lo que el momento de la comida se convierte en un encuentro social, el cual debe ser aprovechado por el adulto para instaurar hábitos y valores.

Tu alacena adaptada a ti…

Para tener una adecuada alimentación se requiere de poder disponer de una buena variedad de alimentos, saber que nutrientes nos aportan y la cantidad de alimentos que necesitamos de acuerdo con la edad, las actividades que realizamos, limitaciones físicas, etc.

Los alimentos tienen sus nutrientes, el organismo al recibirlos los transforma e sustancias químicas, para poder ser absorbidos y asimilados.. Este se alimenta de dos formas de los azucares, grasas y proteínas, los cuales son procesados a través de la digestión y las vitaminas, sales y el agua que son absorbidos por los organismos sin ser procesados previamente.

  • Los azucares: Son las reservas de energía rápida del organismo, contribuyen a la activación muscular y utilizados por el organismo cuando entra en estado de emergencia.
  • Las proteínas: Son las encargadas de reponer y formar tejidos, son indispensables en nuestra dieta diaria, en los niños son indispensables para su adecuado crecimiento.
  • Las grasas: Son de alto valor energético y acumuladas en los tejidos adiposos, mantienen la temperatura corporal, protegen a los tejidos blandos, sirven de vehículo a las vitaminas liposolubles, dan saciedad al estomago.
  • Las Vitaminas: Son necesarias en pequeñas cantidades para metabolizar las células y favorecer el crecimiento. Deben ser aportada diariamente.
  • Las sales minerales: Son esenciales para el buen funcionamiento del organismo, su función es tanto estructural como reguladora entre ellas tenemos: el sodio, potasio, calcio, fosforo, hierro, cobre, cobalto y yodo.
  • El Agua: Es el principal nutriente que necesita el cuerpo, sin ella el organismo no podría hacer ninguna función, podemos estar una semana sen percibir alimentos, pero una semana sin percibir agua moriríamos.

Por otra parte, la dietética es la encargada de estudiar las cantidades, veces y proporciones en la que debemos consumir los alimentos de acuerdo con los nutrientes que ellos proporcionen, para que el organismo funcione adecuadamente, desde el punto de vista fisiológico y psicológico.

Cada alimento por si solo no tiene los nutrientes necesarios para satisfacer las necesidades diarias del organismo de azucares, grasas, proteínas, salen minerales y vitaminas, a excepción de los primeros meses de vida que solo necesita los nutrientes que le aporta la leche. Por lo que es necesario realizar una combinación de alimentos adecuada que satisfaga esas necesidades al elaborar o llevar una alimentación equilibrada que va a depender de las características y necesidades específicas de cada persona.