La salud es con frecuencia cuestión de actitudes y hábitos de vida. La primera infancia, es el momento más adecuados para promover actitudes y hábitos en los niños. De la misma manera que como padres, tratamos de preparar a nuestros hijos para la vida, debemos formarlos también para que sean capaces de tomar decisiones que van a repercutir claramente en su salud.

            La educación para la salud que le debemos impartir a nuestros hijos debe hacer referencia a un estado de bienestar general: físico, psíquico y social. Por eso, es necesario un tratamiento educativo en el que tengan relevancia no sólo aspectos individuales, sino también los medioambientales y sociales.

            Por otra parte, los hábitos deben tomarse como una forma de comportarse, son preventivos contribuyendo al cuidado de su cuerpo. Es en la primera infancia, donde se van modelando las conductas que dañan o benefician la salud; por lo que es importante potenciar en ellos un estilo de vida saludables, adquiriendo hábitos básicos de salud y bienestar.

Los primeros responsables de la educación de los hijos somos los padres, donde la adecuada comunicación y establecimiento de normas bien definidas acompañadas con el ejemplo son la clave. Potenciando así los hábitos que deseamos instaurar sin olvidar que los hábitos se adquieren por imitación y por repetición, aumentando así su calidad de vida presente y futura.

En lo que se refiere al descanso e higiene, es importante establecer rutinas con horarios bien establecidos, instaurando un orden adecuado, en cuanto al su establecimiento, respetando el ritmo y actitud de cada niño.

En cuanto a los niños de 0 a 3 años, la secuencia descanso-alimentación-juego-higiene se repite a lo largo del día. De este tiempo: Más de la mitad se dedica al descanso, la alimentación y la higiene que forman las actividades cotidianas. El resto de las horas se destinan a actividades de juego y a otras actividades más específicas.

La higiene corporal tiene profundas implicaciones sociales que van desde las repercusiones e incidencias en la salud, hasta el sentimiento de verse aceptado o rechazado por los demás en función del cumplimiento o no de normas higiénicas básicas como mantenerse limpio, llevar ropa limpia, etc.