La inteligencia emocional es la capacidad intelectual que tenemos para controlar nuestras emociones, rigiendo todos nuestros comportamientos tanto a nivel personal, como colectivo; permitiéndonos insertarnos exitosamente a la sociedad. La inteligencia y las emociones van tomadas de la mano y son innatas en el ser humano.

Por un lado, tenemos la inteligencia que nos da la capacidad de analizar, discernir, distinguir, aprender, memorizar lo aprendido y a aplicarlo a los distintos ámbitos de la vida. Por el otro están las emociones, que son reacciones de nuestro cerebro ante estímulos externos que se transforman en energía que se mueve a través de nuestro cuerpo.

Por lo tanto, poseemos dos clases de inteligencias, la racional y la emocional rigiéndonos por ambas que al interactuar forman la base de nuestro comportamiento. Por una parte, la inteligencia racional rige nuestro coeficiente intelectual y la inteligencia emocional controla todas nuestras emociones, sean estas positivas o negativas.

A través de la inteligencia identificamos y concientizamos las emociones y por ende somos capaces de controlarlas. Lo que nos beneficia a la hora de la toma de decisiones ante situaciones que se nos presentan. Aunque en ocasiones si las decisiones son tomadas apresuradamente, sin madurar o procesar bien la información pueden ser erradas o perjudicarnos en algún aspecto de nuestra vida. Hay momentos en los que tomamos decisiones de forma visceral, dejándonos llevar por la emoción.

 Cuando ambas inteligencias interactúan positivamente, somos capaces de pensar, sentir, controlar, modificar estados anímicos propios o ajenos. Así mantener un equilibrio y auto controlarnos ante los impulsos ocasionados por las emociones y ser más objetivos ante los distintos ámbitos de la vida.

Haciendo uso de nuestras dos inteligencias…

Por lo que, al ser capaces de controlar y manejar adecuadamente las emociones y los sentimientos, darnos el tiempo para pensar, estamos utilizando nuestra inteligencia emocional; para así ordenarlos y utilizarlos en nuestro beneficio. Las emociones son las grandes estimulantes de la inteligencia.

El ser humano aprende diariamente de muchas formas, por ensayo y error, a través de experiencias significativas, de forma mecánica, utilizando sus sentidos para internalizarlos; adquiriendo conocimientos que almacenamos en la mente, para ser utilizados de forma inteligente a lo largo de la vida. 

El orden siempre cambia…

Todos estos aprendizajes son almacenados en nuestra mente, acomodándose y reacomodándose, organizándose y reorganizándose. Dependiendo del manejo inteligente de los aprendizajes, del aprovechamiento que le damos a diario, de la carga emocional que le impongamos es lo que nos va a caracterizar como seres independientes y autónomos.

El nivel cultural, la emociones que hemos recibido, los aprendizajes que obtenemos del quehacer cotidiano, las personas con las que nos codeamos a diario, el medio en el que nos desenvolvemos, son factores que influyen tácitamente en el manejo de las emociones y los sentimientos y por ende en la toma inteligente o no de decisiones que pueden afectar o no drásticamente nuestras vidas.

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