El trabajo comienza desde la casa

La acción pedagógica brindada a un niño dentro del hogar, se puede ejercer sin propósitos conscientes por todos los miembros del grupo familiar. En ocasiones se cometen muchos errores al ejercer el rol educador con el pequeño. Esto puede ser por desconocimiento, por inexperiencia o por darle poca importancia pensando, que para eso está la educación formal.

Por ello se crea la necesidad de lograr que los padres y adultos significativos adquieran ciertas nociones y desarrollen determinadas habilidades que les permitan ejercer más acertadamente su función educadora. Apropiándose asi, de los conocimientos necesarios acerca de las particularidades del proceso de crecimiento de sus hijos, de la importancia de su educación durante la primera infancia, de cómo estimularlos mejor y con cuáles procedimientos hacerlo.

De esta manera, muestran el nivel de compromiso que adquieren al sentirse responsables de la formación integral de su pequeño; tomando en cuenta la familia, como un mediadora directa en el proceso de enseñanza y  de aprendizaje.

Por ello, es de suma importancia que la persona encargada de educar al menor de cero a tres años, tenga conocimientos previos tanto sobre qué y cómo se le debe enseñar, como del desarrollo evolutivo en todas las áreas; para que de esta manera, su praxis sea lo más efectiva posible. El grupo familiar se debe organizar ajustando su horario y creando los ambientes de aprendizaje necesarios dentro del hogar.

¿Cuáles son los factores a tener en cuenta en la acción pedagógica?

En este orden de ideas, hay tres agentes que se deben tener en cuenta en la educación de un menor: el amor, el ejemplo y el respeto. Durante los primeros sus primeros años de vida, los pequeños adquieren su aprendizaje de lo que perciben a través de sus sentidos y de la imitación de lo que se encuentra en su medio ambiente. Los hijos son el reflejo de lo que aprenden en su primera escuela, su hogar. Si desde su primera infancia recibieron buen ejemplo, respeto y amor, serán adultos ejemplares, respetuosos y cariñosos.

Es a los padres y adultos significativos a quienes corresponde formar responsablemente a sus hijos desde su nacimiento, dándole mayor importancia a la primera infancia; que es donde adquieren la mayoría de los aprendizajes que servirán para formar las bases del futuro adulto.

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