Es común al escribir, dudar sobre la ortografía de ciertas palabras y preguntarse cómo deben escribirse. Esto sucede sobre todo con las palabras homónimas -que al pronunciarse, suenan de manera similar-. En el caso de “hay”, “ahí” y “ay”, las tres palabras están escritas correctamente desde el punto de vista ortográfico. Sólo que no son sinónimas, se utiliza una u otra de acuerdo a su sentido semántico.

Para aclarar esto de manera muy sencilla: mientras “hay” denota la existencia de algo, “ahí” se refiere a un lugar. “Ay” por su parte, tiene un uso exclamativo y refleja emociones como sorpresa, deseo, miedo o dolor.  Esta última, puede estar o no, acompañada de signos de exclamación (¡!).

¡Ay, qué susto! Ahí hay un lobo y otros ejemplos del uso de estas palabras homónimas.

Como ya se dijo anteriormente, “hay” se refiere a existencia y en algunos casos puede ser sustituida por dicha palabra. Un ejemplo de esto es: Hay secretos que es mejor no conocer / Existen secretos que es mejor no conocer.

Así, “hay” es una conjugación impersonal del verbo haber y puede referirse a poseer o a un deber. Ejemplo de lo primero es: hay agua fría en la nevera / tengo agua fría en la nevera. En caso de deber u obligación: Hay que llegar puntuales a la cita / tenemos que llegar puntuales a la cita.

Por el contrario, “ahí” es un adverbio de ubicación que hace referencia a un objeto o lugar intermedio. Dicho lugar está a una distancia relativamente media; ni tan cercano para estar “aquí”, ni tan lejano para estar “allá”. Un buen truco es imaginar que estás señalando algo con el dedo, si lo puedes señalar, es la palabra correcta.

Infografía acerca de las palabras homónimas "hay", "ay" y "ahí".

Otro truco sería sustituirla mentalmente por la palabra “allí”, si conserva el mismo sentido, ahí es la palabra adecuada. Un ejemplo de lo anterior: ahí está el teléfono / allí está el teléfono. Otro sería: se puede sentar ahí mientras espera / se puede sentar allí mientras espera.

¡Ay, qué dolor!

¡Ay! Y llegamos al sentimental “ay”, el cual usualmente se ubica al principio de las frases para darles mayor énfasis. Esta es una interjección que como se dijo al principio, puede estar acompañada de signos de exclamación (¡Ay!). Mas el uso de estos signos no es estricto, dado el carácter invariablemente exclamativo de la expresión.

Algunos ejemplos de este monosílabo que desborda emocionalidad podrían ser: ¡Ay, qué calor!, ¡ay, me duele!, ¡ay, qué susto! También ayuda a expresar reacciones positivas y súbitas como: ¡Ay, qué bello!, ¡ay, me encanta! O quizás simplemente, alguien podría exclamar sólo ¡ay! Y quedar la intención, a libre interpretación de acuerdo al contexto.

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