Cuando me pidieron escribir sobre el abuso sexual infantil, me pareció un tema súper importante de abordar. Pero al mismo tiempo, es un tópico que adverso, por ello me ha costado tanto desarrollarlo. La verdad me resulta demasiado aberrante la idea de que alguien utilice a un niño de esa manera.

Estadísticamente está comprobado que el abuso sexual infantil es cometido mayoritariamente por el entorno cercano al niño. Bien sea por alguien del núcleo familiar o por una persona de confianza de la familia y/o del niño. Siendo así, debemos mantener siempre canales de comunicación sanos y asertivos con nuestros pequeños. De esta manera será más fácil protegerlos de esta y otras agresiones.

Pero exactamente, ¿qué se puede considerar abuso sexual infantil?

En principio, éste es considerado también una forma de maltrato infantil, pero generalmente tiene repercusiones penales mayores. Comúnmente, se cree que el término “abuso sexual” es sinónimo de violación. En realidad este concepto es mucho más amplio y abarca acciones que algunas personas ni siquiera considerarían como una agresión al niño. El abanico es amplio:

  • Hacer que el niño sea espectador de actos sexuales o de material pornográfico.
  • Utilizarlo como objeto de excitación, aun sin tocarlo (pedofilia).
  • Hacerlo víctima de grooming.
  • Hablarle acerca de la sexualidad proporcionándole información excesiva y no acorde a su edad.
Foto sobre abuso sexual infantil.
  • Acariciarlo de manera inapropiada o en sus zonas íntimas.
  • Incitarlo o presionarlo para que realice sexting u otros actos de índole sexual, pornográficos o prostitución infantil.
  • Penetración / violación.
  • Y sabiendo que esto último tiene un componente altamente ideológico, yo agregaría el intervenir quirúrgicamente sus órganos sexuales. Evidentemente no en los casos en los que médicamente sea necesario. Me refiero a la reasignación de sexo, la ablación y la circuncisión por motivos puramente culturales.

Cuando un niño pueda estar siendo objeto de abuso sexual…

Los maestros del niño suelen ser los primeros en notar signos de abuso en sus alumnos. Sin embargo, estos pueden percibirse por cualquier otra persona como familiares, vecinos o padres de algún compañero de clases. Por sobremanera, lo importante es no hacerse la vista gorda con la situación. En caso de realmente estar siendo abusado, el niño requiere de nuestra ayuda urgente.

…Estos son algunos signos que pueden hacernos saltar las alarmas:

  • Cambios en su comportamiento habitual.
  • Aislamiento o retraimiento del entorno.
  • Temor cuando alguien se le acerca de improviso, llanto fácil.
  • Bajo rendimiento académico o retraso escolar.
  • Destrucción de objetos, agresividad hacia personas o mascotas.
  • Deseo de permanecer más tiempo en la escuela o en otros ambientes para no volver a casa.
  • Lesiones o moretones en brazos, muñecas o alguna otra parte de su cuerpo.
  • Pesadillas frecuentes, miedo a la hora de dormir.
Foto sobre abuso sexual infantil.
  • Trastornos alimentarios, enuresis.
  • Rechazo vehemente a acudir a algún lugar específico, muestras de temor hacia alguna persona en particular.
  • Depresión, falta de confianza en sí mismo, intento de suicidio.
  • Demostración de conocimiento muy avanzado para su edad en relación a los actos sexuales.
  • Infecciones de las vías urinarias, picazón, sangrado o dolor en el área genital. Problemas de evacuación.
  • Incomodidad al sentarse o caminar.
  • Y lo más evidente, que el niño le comunique a alguien que está siendo objeto de abuso sexual.

Ante el abuso sexual infantil, la protección del niño es prioridad absoluta

 Ante cualquier sospecha, es nuestra responsabilidad involucrarnos e indagar un poco más. Si no es manejado correctamente, todo esto puede provocar graves secuelas en la vida adulta del niño. Acarreando cicatrices emocionales muy difíciles de sanar que pueden alterar su sexualidad e incluso llevarlo a repetir este tipo de agresión en contra de algún infante.

Por todo esto, luego de haber ocurrido abuso sexual, siempre se recomienda terapia psicológica para el niño y su familia. El apoyo emocional, la comprensión y el amor son fundamentales para ayudarlo a sanar sus heridas y a continuar adelante.

Ante todo, debemos propiciar una comunicación abierta que le dé al pequeño la confianza para expresar sus temores. Próximamente en otro artículo, desarrollaremos el polémico concepto de estupro… Y tú, cuéntame. ¿En algún momento has intervenido al sospechar de abuso sexual o cualquier otro tipo de abuso hacia un menor?

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