El bajo rendimiento académico de nuestros hijos durante la etapa de educación primaria, lo podríamos definir como la dificultad de cumplir con los objetivos, competencias o metas establecidos por el sistema de educación formal. Lo que puede traer como consecuencia el abandono prematuro de la escuela, repetición de cursos, retraso escolar y pensando a largo plazo dificultades para la inserción social y laboral.

Detectar tempranamente la causa es primordial para tomar las medidas necesarias frente a cada caso. Estas pueden provenir de:

  • Las condiciones innatas del niño: por tener algún tipo de discapacidad física o neurológica, falta de madurez, desmotivación ante los contenidos dados en clase y demás.
  • Problemas familiares: bajos ingresos económicos, la formación y el nivel cultural de los padres, la falta de comunicación y compromiso para con su hijo, la muerte de uno de los padres. También pertenecer a familias disfuncionales, mudanzas que acarrean el cambio de escuela, etc.
  • Del entorno escolar: donde se puede evidenciar bullying físico, verbal o a través de las redes sociales y otras.
  • Del propio modelo planteado por el sistema educativo: repetitividad en los contenidos académicos, utilizando métodos de enseñanza obsoletos, poco motivadores, no adaptándose a las nuevas tecnologías y necesidades de los alumnos. Es decir una infraestructura inadecuada, docentes desactualizados o que no se implican en su labor educadora, inestabilidad del sistema educativo, etc.
Niña sentado en una mesa de escuela, apoyando su cabeza sobre una mano y mirando a el infinito.
  • El covid – 19: en el último año y medio se ha presentado otra causa de retraso escolar, dado que el sistema no estaba preparado en ningún aspecto para que las clases fuesen impartidas de manera telemática y mucho menos para atender a este grupo de niños que necesitan ayuda especial. Y de niños que por no poder adaptarse a las nuevas rutinas escolares en el hogar engrosaron las filas de los niños con bajo rendimiento académico.
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