Se habla de ciberacoso desde mucho antes del Covid 19 y del posterior aislamiento al que gran parte de la población se ha visto sometida. Sin embargo, a más de un año de este fenómeno mundial, las circunstancias de los sujetos acosados han cambiado sustancialmente. El acoso virtual, es otro importante tópico con el que ConductaFamiliar.com continúa el ciclo sobre delitos informáticos.

De repartir el tiempo entre el mundo real y el virtual, abruptamente se pasó a desarrollar gran parte de las actividades en el plano digital. Anteriormente, el individuo podía centrar su atención en los diferentes aspectos de su vida. En la actualidad, el porcentaje de interacciones remotas ha crecido considerablemente, haciéndonos más dependientes de los dispositivos tecnológicos.

Mucho se ha limitado el ciberacoso o el término anglosajón cyberbullying, al acoso escolar con base en los recursos tecnológicos actuales. Asimismo, se ha definido como el hostigamiento de niños y adolescentes a través de redes sociales o juegos en línea. Mas, el acoso virtual engloba variadas vertientes que conviene detallar para poder reconocerlas, detectarlas a tiempo y prevenirlas.

Tipos de ciberacoso o cyberbullying

El tipo de acoso virtual más difundido, es el que se relaciona con la exposición burlesca de niños y jóvenes. La versión virtual de bullying o acoso escolar, busca agredirlos o avergonzarlos al difundir calumnias o información sensible sobre éstos. Esta ciberagresión es ampliamente conocida y combatida tanto por padres como por maestros.

Además tenemos la sextorsión, o el acoso producto del chantaje por amenazas de difusión de material íntimo relacionado al sexting. Incluso la información para este tipo de extorsión, puede ser obtenida a través de phishing o del robo de dispositivos.

Así, las personas pueden ser víctimas del hurto de sus tablets, ordenadores o teléfonos y perder su material íntimo. Estos 2 últimos conceptos los desarrollé ampliamente en anteriores artículos, que puedes consultar presionando AQUÍ y AQUÍ, respectivamente.

Niño objeto de ciberacoso.

Por su parte, el grooming es una amenaza latente hacia los más pequeños del hogar. Esta estrategia de acoso virtual es empleada por pedófilos y pederastas para establecer relaciones cercanas con niños y hacerlos sus víctimas. Puedes presionar AQUÍ para ampliar esta información, leyendo uno de mis últimos artículos al respecto.

Vale destacar que aunque en un porcentaje menor, los adultos también pueden ser objeto de ciberacoso. En este contexto, encontramos el mobbing cibernético o ciberacoso laboral. Puedes leer un poco más sobre esto pisando AQUÍ.

Puesto que no ocurren en el plano físico, estos tipos de ciberacoso pertenecen todos al terreno del acoso psicológico. Sin embargo, no por ello son inocuos, siendo delitos graves penados por la ley. Incluso hay evidencia comprobada de poder llevar a sus víctimas a estados de desesperación y suicidio. Por tanto, nunca estará de más informarnos en relación al tema, para proteger a nuestras familias de este flagelo.

Ahora sí, hablemos de lo que la pandemia cambió con respecto a las víctimas de cyberbullying

La condición prolongada de aislamiento mundial, provocó que las personas se refugien en el mundo digital para relacionarse con otros. Esto ocurre no solo en los ámbitos escolar y laboral, sino también en los sociales y de pareja. Es por ello que para el acosado, la situación puede volverse más agobiante. Pues ya no cuenta con tantas vías de escape fuera del mundo virtual.

Al verse limitado en sus desplazamientos e interacciones a consecuencia del distanciamiento social, difícilmente compensa las frustraciones producto del ciberacoso. Antes podía acercarse físicamente a las personas que lo apreciaban y recibir de ellos reafirmación y apoyo real.

En contraposición, ahora probablemente le otorgue más poder a lo que ocurre en las redes sociales. Las matrices de opinión que se generen en ellas, podrían tener mayor relevancia que las pocas interacciones reales que mantenga. Esta situación hace más vulnerables a los niños, jóvenes y adultos que son o han sido víctimas de cyberbullying.

Alcance del acoso digital y cómo combatirlo

La difusión instantánea y exponencial del cyberbullying puede generar un alcance indeterminado del hostigamiento. Incluso, los ataques se pueden convertir en masivos cuando el ciberacosador proporciona la información de contacto de la víctima.  Por medio de la manipulación, puede influenciar a comunidades digitales enteras para replicar el acoso a escalas asombrosas.

El ciberacosador muchas veces aprovecha el anonimato proporcionado por la red para victimizarse y voltear la tortilla a su favor. Al éste convencer a terceros de que la víctima merece la humillación en cuestión, el asunto puede complicarse. En todo caso, conviene ser siempre objetivos, evitar manifestar solidaridad automática y no seguir matrices de opinión.

Joven objeto de ciberacoso.

Por ser una estrategia desleal y delictiva para infringir daño a las personas, el acoso debe ser siempre repudiado. Ya sea por venganza o por antojo del ciberacosador, debemos combatirlo y cortar la propagación evitando replicar la información. Es nuestra responsabilidad ser analíticos, detectar y denunciar cuando algo se difunde a objeto de ocasionar daño a un tercero. Eliminando dicha información en la medida en la que nos sea posible, contribuimos a tener espacios virtuales más seguros.

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