La coherencia en la redacción es la condición de convertir cualquier texto en una unidad comunicativa. Es decir, hacer que se entienda como una progresión textual, en la que las partes se mantienen unidas entre sí. De esta forma, el escrito no es percibido como una sucesión de ideas inconexas. Así, el lector comprende de manera sencilla cuál es la idea global del texto.

Naturalmente, la coherencia se vale de los principios del pensamiento lógico para integrar las diversas partes secundarias a un todo. Tiene la propiedad de presentar una unidad de sentido, conectando las ideas de manera local y global. Se caracteriza por ofrecer al lector información relevante y desarrolla un conjunto de conceptos de manera clara, armónica y progresiva.

Coherencia en el nivel local

La coherencia local es la conexión pertinente entre dos proposiciones contiguas, relacionando entre sí la información que ofrecen dichos enunciados. Se ubica a nivel de grupos de palabras, frases u oraciones y en ocasiones, coincide con los párrafos del texto. Así, va estableciendo una secuencia de progresión temática con relaciones de significado.

En síntesis, la coherencia local se produce mediante:

  • La superposición de argumentos (compartir con otra frase uno o más argumentos).
  • Las anáforas (repetición de nombres o palabras en diferentes proposiciones).
  • El uso de conectores (en consecuencia, por lo tanto, de esta manera, etc).
  • La creación de relaciones causales o de concordancia en género, número, tiempo y persona.

Coherencia en la redacción a nivel global

Por otro lado, a coherencia global es la propiedad de ofrecer al lector información articulada en relación al tópico central. Actúa como eje de otras informaciones de carácter secundario y le da sentido al texto como unidad temática. Esta coherencia forma la llamada macroestructura, la cual permite establecer una relación temática y percibir el núcleo informativo fundamental.

Dicha estructura macro, es afectada a su vez por la coherencia local, con la que actúa conjuntamente y tiene una relación interdependiente. Asimismo, influyen en ella los conocimientos previos que posea el disertante sobre el tema que se maneja. Finalmente, la percepción del lector es clave por las inferencias que éste hace en relación a las proposiciones.

Se requiere tener coherencia en la redacción para que el lector comprenda claramente el mensaje

Características:

  • Son estrategias semánticas; es decir, del orden del significado.
  • La coherencia local se construye a nivel oracional o micronivel, la global en el nivel textual, también denominado macronivel.
  • La organización de la información se realiza en microestructuras y macroestructuras, respectivamente.
  • La unidad de análisis en coherencia local es el significado de las oraciones, llamada proposición en el campo semántico. Por su parte, en la coherencia global la unidad de análisis es el texto en su totalidad.

Resumiendo, la adecuada coherencia en la redacción es lo que permite al lector inferir fácilmente de qué trata el texto. En segundo lugar, le ofrece un contenido digerible que facilita una comprensión más profunda del mismo.

Es válido entonces, echar mano de estas estrategias para establecer relaciones semánticas en nuestros escritos. Ordenando las ideas y conectando la unidad temática de cada segmento, lograremos dar coherencia a la información ofrecida.

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