Si disfrutas del arte, ya habrás notado que el dibujo infantil es fuente infinita del más auténtico arte naif. La ingenuidad con la que los niños plasman sus trazos en las etapas iniciales, no está sujeta a paradigmas. Ellos simplemente dibujan sin patrones establecidos lo que ven o imaginan, a diferencia de como solemos hacerlo los adultos.

En mi artículo anterior, abordé interesantes aspectos sobre el dibujo infantil y las etapas por las que transita el niño. En esta ocasión, describiré algunos “errores” que por desconocimiento, cometen los adultos al comentar los dibujos de los niños. Asimismo, ofreceré varios tips para orientar y enriquecer el proceso creativo de sus hijos.

“Mami, mira lo que hice”

Cuando un niño sonriente coloca una hoja a 3cm de tus ojos y te dice “mira”, él está claro. No espera una evaluación de tu parte, sabe que su dibujo quedó fantástico y se siente orgulloso de mostrarlo. El que tú como adulto no comprendas el más puro arte ingenuo, no es problema para él, ni debería serlo.

Reacciona adecuadamente

En primer lugar, el niño siempre estará esperando un elogio o respuesta positiva, de otra manera no mostraría su dibujo. En consecuencia, sé amable y cariñoso al comentar su trabajo. No se trata de mentir, de seguro encontrarás algunos aspectos del mismo que puedas destacar.

Por ejemplo, “me encanta este animal que dibujaste aquí” (con suerte te dirá qué animal es sin que lo tengas que preguntar). O, “me gusta que hayas utilizado muchos colores” (si no distingues nada en concreto pero utilizo varios creyones), etc.

Dibujo infantil, simbolismos de una niña de 3 años.
Una vaca que “es transparente” caminando sobre el pasto. Danna, 3 años.

Hazle preguntas sobre su dibujo

Si no comprendes lo que allí está plasmado, pregúntaselo. Decir “No entiendo nada, ¿qué son esos garabatos?”, no sería la mejor manera de interrogarlo. Mejor dile cosas como “cuéntame lo que hiciste”, “¿qué hay aquí?”, “¿qué más le pusiste?”, “y esto otro, ¿qué es?”.

Incluso cuando el niño no haya comenzado aun a dibujar, se le pueden hacer preguntas sobre lo que hará. Las preguntas van a potenciar su capacidad de representación y planificación. Por otro lado, si se observa que incorpora pocos detalles a su trabajo, se lo puede motivar igualmente con preguntas. Por ejemplo, “¿y donde están los ojos de ese gato?”, “¿y las orejas?”, “¿y la cola?”, etc.

No lo encasilles en tus estereotipos

Expande tu mente, hay cientos de formas de dibujar por ejemplo, un árbol y ninguna es mejor que la otra. El hecho de que tú lo dibujes de una manera específica no quiere decir que esa sea la correcta. Simplemente eso indica que tus experiencias te han acostumbrado a verlo de ese modo.

En consecuencia, el “árbol” de tu hijo está bien, solo pregúntale donde están el tronco, las ramas, las hojas. Si te indica que le falta algún detalle, motívalo para que se lo dibuje.

Réstale importancia a los tecnicismos

En las etapas iniciales del dibujo, no tienen tanta importancia los detalles técnicos. Que el perro sea azul o que las personas se vean más grandes que la casa, en principio es irrelevante. Más adelante utilizará los colores adecuados para cada elemento y desarrollará nociones espaciales que le permitan medir las proporciones.

Más que colorear en una misma dirección y sin salirse del contorno, importa que el niño disfrute del trabajo creativo. Poco a poco y con la práctica, irá desarrollando mayor precisión.

Niño coloreando un dibujo.

Evita sacar conclusiones sobre su dibujo

Otro de los errores más comunes en los que incurren los adultos, es creerse analistas del dibujo infantil. El que tu hijo haya coloreado todo de negro, no quiere decir que esté triste o molesto. Quizá los otros creyones no tenían punta, ya estaban muy pequeños o simplemente le agrada ese color.

No tiene que estar demostrando agresividad al realizar trazos afincados, puede que solo le guste la intensidad en los colores. Tal vez quería terminar su dibujo rápidamente para ir a jugar con alguien. Los trazos fuertes y grandes podrían indicar violencia, también apuro, alegría o no indicar nada en absoluto.

Conclusión, los maestros y padres pueden detectar algunos elementos llamativos, pero bajo ningún concepto emitirán diagnósticos o etiquetarán al niño. Si el caso realmente lo amerita, se debe dejar el análisis de las representaciones gráficas a cargo de los especialistas.

Los adultos tenemos la facultad de potenciar la creatividad de los niños o por el contrario, castrar sus intereses artísticos. No es difícil encontrar a algún adulto que narre sus frustraciones de infancia con respecto al dibujo. Generalmente van relacionadas con bullying o descalificaciones de alguien que debería haberlos apoyado. Esto podría desencadenar incluso en un retraso escolar, está en nuestras manos hacer esa diferencia.

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