Cuando llega un pequeño al grupo familiar, nuestro instinto es llenarlo de amor y atenciones. Si no sabemos manejar equilibradamente este impulso, podemos criar a un niño malcriado.  En ocasiones decimos: «mi hijo es malcriado y no sé por qué», sin darnos cuenta que la responsabilidad es nuestra. Tengamos presente en primer lugar, que un niño malcriado no nace, se hace.

             Cada niño es diferente y no viene al mundo con un manual de crianza. Los métodos y formas utilizados con unos no siempre funcionan con otros. Esto nos lleva a recurrir a nuestros instintos, a ser complacientes y dejarnos manipular. Generando con esto conductas desagradables que traen consecuencias negativas tanto para el niño como para los padres, al deteriorar la sana convivencia del grupo familiar.

Primero debemos concientizar el problema

Pero siempre se está a tiempo de rectificar. Como primer paso, tenemos que concientizar como padres que esas conductas desagradables de nuestros hijos son nuestra responsabilidad. El segundo paso es cambiar nuestras propias conductas negativas, lo cual se reflejará de forma inmediata en nuestro hijo.

Esto a veces no es tarea fácil. Cuando los niños sienten que tienen el control, que son el centro del mundo, van a ofrecer resistencia. Si están acostumbrados a lograr que los padres hagan lo que ellos quieren, tenemos que armarnos de paciencia. La clave está en ser perseverantes y utilizar las estrategias adecuadas para obtener los cambios deseados en ellos.

¿Cómo saber si mi hijo es malcriado?

Hay indicadores que se comienzan a manifestar y nos pueden servir para identificar conductas malcriadas. Es importante corregirlas cuanto antes, al momento que las detectemos, entre ellas encontramos:

  • Tiene rabietas recurrentes.
  • Siempre está insatisfecho, se cree merecedor de todo.
  • Quiere mantener el control sobre los adultos, no olvidemos que los niños son manipuladores por excelencia.
  • No es colaborador con las tareas del hogar.
  • Se niega a recibir órdenes de los adultos.
  • Exige un trato especial.
  • No es empático, ni comparte sus cosas.
Un niño malcriado, dando la espalda durante una rabieta.

¿Qué debo hacer para corregir estas conductas?

  1. De todas las conductas inadecuadas, selecciona una que quieras cambiar. Elige primero la conducta que más esté afectando al grupo familiar.
  2. Se consecuente y firme en el uso de las estrategias que seleccionaste para modificar esa conducta.
  3. Establece normas y colócate en el papel de educador de tu hijo.
  4. Hazle sentir con refuerzos positivos cuando su conducta está mejorando. Demuéstrale con mimos y halagos que reconoces su cambio positivo.

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