Ser padres permisivos con nuestros hijos traen, tanto para los padres como para los hijos consecuencias negativas. Pues al no ser capaces de establecer normas definidas y establecer límites, pierden su papel como educador. Es habitual que muchos padres tengan dudas y lleguen a sentirse malos padres por esto.

Los padres permisivos tienen por características ser muy afectuosos, cariñosos y sobreprotectores con sus hijos, pensando que de esta manera van a evitar que sufran y pasen malos ratos. Son muchas las dudas e interrogantes que aparecen a la hora de educar, por eso debemos tener y mantener bien claro quién es el que educa y quien es el que debe ser educado.

Hablemos de los cambios de roles…

Los hijos nos mantienen constantemente a prueba, queriendo ellos ser los que mantienen el control en todo momento, está en nosotros como padres no permitir que eso suceda. Pues pasaríamos a ser educados por nuestros hijos y no sus educadores. En otras palabras, se establece un cambio de roles padre-hijo, hijo- padre, ocasionando verdaderas guerras emocionales, donde el victimismo y la manipulación son verdaderos protagonistas. Repercutiendo esto en una insana interacción dentro del grupo familiar.

Muchas personas asocian la palabra límite con algo negativo y piensan que marcar fronteras implica no tener en cuenta la opinión de los niños. Aquí juega un papel muy importante una sana y adecuada comunicación padres – hijos. Enseñar al niño que a veces hay que esperar para tener lo que quiere, que cuando se comportan de manera inadecuada tiene consecuencias, hay comportamientos que hay que corregir y ser consecuentes con las decisiones que se toman, no tiene nada de malo.

Los hijos son el reflejo de sus padres…

Hay un refrán muy popular que dice “cría cuervos y te sacaran los ojos”. Los hijos son el reflejo de sus padres, depende de los valores, los principios, los hábitos y la educación que les des a tus hijos dentro del hogar así se comportaran en la escuela y en el ámbito social. Si crías a un niño al que todo se lo das, que con un berrinche y llanto consigue lo que quiere, eso mismo va a suceder cuando este en la escuela, interactuando con otros adultos y pares.

Niña sentada entre dos paredes llorando, tapándose la cara con ambas manos

Los niños con padres permisivos pueden tener baja autoestima, inseguridad, ser incapaces de resolver problemas e impulsivos. Ser los que en la escuela son víctimas de bullying o todo lo contrario, ser los acosadores. Pueden llegar a la madurez con consecuencias irreversibles gracias a que en su hogar durante su infancia no se fijaron normas ni límites a tiempo.

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