Como sabemos que hay retos virales de casi cualquier cosa que a uno se le pueda ocurrir, hice un experimento. Pensé en un Challenge tonto como agrandarse la boca, lo escribí en un buscador web y ¡sorpresa! Me salió #BigMouthChallenge, un desafío que consiste en introducirse en la boca instrumentos odontológicos para estirarse los labios… sin comentarios.

Actualmente, no es raro ver en las redes sociales etiquetas viralizadas como #…Challenge. Se trata de una tendencia mediática en la que personas o empresas con cierta influencia proponen retos. Estos desafíos pueden ir desde lo más gracioso e inocente hasta retos extremos que pongan en peligro la vida.

La imaginación es infinita y cada día surgen más desafíos

El último desafío digital multitudinario fue el baile de la canción Jerusalema, el cual fue replicado en todo el mundo. Sin embargo, desde hace años retos virales suicidas como “La ballena azul” o “Momo” han consternado a padres y autoridades. Éstos al igual que el “rompecráneos”, se han cobrado la vida de niños y adolescentes de diferentes latitudes.

Más allá de la utilidad u objetivo en sí de los retos virales, el hecho es que se hacen muy populares. Por ello, al viralizarse son visualizados por gran cantidad de personas de todas las edades. Incluso los padres se los muestran a sus hijos para compartir con ellos cosas novedosas y divertidas. Esto ocasiona que por ocio, presión social, búsqueda de aceptación o popularidad, niños y adolescentes se vean tentados a replicarlos.

Tipos de retos virales

Entre los retos que circulan por internet, se encuentran algunos bastante inofensivos. Grabarse cantando una canción o haciendo unos pasos de baile, no supone mayor peligrosidad. Están también los desafíos con objetivos benéficos como el famoso #IceBucketChallenge, que recaudó fondos para investigaciones sobre la esclerosis.

Hay retos virales que persiguen objetivos meramente comerciales y las empresas los utilizan como estrategia de marketing. En este caso, buscan obtener visibilidad a través de desafíos divertidos que se viralizan rápidamente. La idea es que muchas personas los imiten y suban a sus redes sociales acompañados de alguna etiqueta. De esta manera, indirectamente obtienen publicidad gratuita para su producto, servicio o marca comercial.

El problema es que no todos estos Challenges resultan inofensivos y los jóvenes podrían sentirse atraídos a realizarlos para ganar popularidad. Retos extremos como ocasionarse cortes y quemaduras en la piel, ahorcarse hasta desmayarse o consumir químicos, surgen frecuentemente. Esta sórdida especie de “duelo digital”, llega a límites irracionales con desafíos suicidas o el acuerdo de suicidios colectivos planificados.

Joven seducido por retos virales extremos.

Estas prácticas pueden ocasionar daños permanentes, tanto físicos como psicológicos. De autolesionarse o lesionar a terceros a cometer asesinato o suicidio, hay un solo paso. Desde fotografiarse sobre el suelo hasta fotografiarse de pie en un balcón y caer al vacío, hay solo un resbalón. De ahorcar a alguien para grabarlo mientras se desmaya a asfixiarlo hasta provocarle la muerte, hay solo un segundo.

Es posible incluso que algún joven esté siendo sometido a ciberacoso a fin de persuadirlo para continuar realizando retos peligrosos. Así, las víctimas son generalmente coaccionadas si deciden no continuar realizando los retos. Vale destacar que la manipulación de este tipo es penada legalmente y debe ser denunciada como un delito informático. Lee las recomendaciones para padres en mi próximo artículo.

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